Antes, los niveles de los depósitos se monitorizaban manualmente. Si bien este método era factible en algunas ocasiones, a menudo carecía de consistencia; los errores y los retrasos eran frecuentes. La falta de recogida de los lodos o su programación inexacta provocaban regularmente fallos en el proceso de espesamiento y reducían la eficiencia de la planta. El resultado: más paradas de la producción, más intervenciones reactivas y menor previsibilidad.
En la actualidad, Anglian Water utiliza unos modernos sensores de nivel radar, principalmente los VEGAPULS Air 41 y Air 42, para monitorizar con precisión los niveles en sus embalses de retención de lodos. Estos sensores se montan sobre los embalses y requieren una infraestructura adicional mínima. Con alcances de 1 a 5 metros, proporcionan unos datos de medición fiables y precisos incluso en condiciones exteriores complejas. Están diseñados específicamente para soportar los entornos, a menudo adversos y expuestos, de estas ubicaciones remotas, en las que las fluctuaciones de temperatura y las temperaturas de proceso ligeramente elevadas forman parte del día a día.