La calidad de las pinturas, los barnices y las tintas depende fundamentalmente de una dosificación precisa y de una monitorización fiable de las cantidades utilizadas. Incluso las más mínimas desviaciones pueden afectar al resultado de la impresión, comprometer la fidelidad del color y, en el peor de los casos, provocar paradas en la producción.
Y es precisamente en este punto donde entra en juego la tecnología de medición moderna: no solo garantiza unas mediciones precisas del nivel, sino también la monitorización de la presión, la temperatura, la viscosidad y otros parámetros críticos.
Inkmaker, una empresa con sede en Turín y fundadora de IM Group, especializada en sistemas integrados de dosificación y mezcla, confía en los sensores de nivel y de presión de VEGA para lograr unos procesos de fabricación de pinturas, barnices y tintas fiables y reproducibles, garantizando así el éxito de los procesos de impresión posteriores. Esta combinación de tecnología de sensores innovadora y software inteligente constituye la base de la automatización de procesos moderna en industrias como la de pinturas y recubrimientos, tintas de impresión para envases, la industria química y, cada vez más, la cosmética.
Los envases coloridos compiten por captar la atención en los supermercados, y el hecho de que los colores coincidan con precisión es un factor crucial para el éxito. Además de su impacto visual, el envase debe proporcionar una protección funcional, por ejemplo, para alimentos o productos delicados.
Aquí es donde entra en juego la tecnología de medición precisa de Inkmaker: con sus modernos sistemas de dosificación y mezcla, los barnices, el blanco, los colores CMYK y los colores especiales personalizados se pueden dosificar directamente en la imprenta. Esta dosificación en línea permite calcular, almacenar y reproducir fórmulas de color con precisión y fidelidad en cualquier momento, lo que garantiza la uniformidad de cada lote, asegurando que los colores se mantengan precisos y estables, sean reproducibles a largo plazo y cumplan con los requisitos ópticos y funcionales.
Los procesos de impresión actuales siguen reglas matemáticas y científicas precisas, y son totalmente trazables. Donde antes expertos en color supervisaban la calidad, ahora soluciones de software como IMaestro asumen del control total. Este software optimiza el proceso de producción, gestiona el stock, los pedidos de producción y la recirculación de la tinta, y permite una identificación exhaustiva de los lotes.
«Sobre todo con grandes cantidades de tinta, contar con un control continuo es esencial para que nuestro software, que analiza las señales de los sensores, pueda avisar a los clientes a tiempo antes de que se agote el producto», explica Alessandro Tallone, jefe de ventas regional de IM GROUP.
Para garantizar una medición precisa de la presión y el nivel, Inkmaker utiliza los sensores de nivel y de presión, y los interruptores de nivel de VEGA. Se utiliza la tecnología de medición adecuada según el producto medido y las distintas condiciones del proceso. Para la adquisición continua de los valores de la medición, Inkmaker utiliza sensores de nivel y de presión por radar, mientras que para la detección de nivel utiliza interruptores de nivel vibratorios o sensores capacitivos.
Esta tecnología de sensores garantiza la monitorización continua de grandes cantidades de tinta y alerta a tiempo antes de que el producto se agote. Dado que en la impresión se utilizan frecuentemente sustancias inflamables, los sistemas de dosificación de Inkmaker para estas aplicaciones cuentan con la certificación ATEX, lo que garantiza la seguridad del proceso incluso en ambientes potencialmente explosivos.
Un elemento clave de la automatización de procesos es Inktrasyst, un sistema desarrollado por Inkmaker para la preparación, el control y el suministro automatizados de tintas a la imprenta.
Inktrasyst gestiona todos los pasos, desde el llenado y el almacenamiento en un depósito de proceso, hasta su mezcla con otros componentes o aditivos, y su posterior dosificación en el área de producción.
Gracias a los sensores de VEGA integrados, se elimina la manipulación manual de grandes cantidades de tinta, lo que ahorra tiempo y aumenta la eficiencia del proceso. También evita la necesidad de almacenar grandes volúmenes de tinta directamente en las imprentas.
Se monitoriza continuamente el nivel y, si es necesario, también otros parámetros como la temperatura, la viscosidad y el pH, y un sistema de bombas transporta el producto, probado y listo para usar, directamente a la imprenta.
Los sensores de encendido/apagado activan automáticamente el proceso de recarga en cuanto se llega al nivel mínimo predefinido, lo que permite que la producción continúe de forma autónoma y sin interrupciones.
Según las necesidades del cliente, Inkmaker ofrece varias opciones para la transferencia de tinta a la imprenta:
Para las aplicaciones con un consumo muy elevado, Inkmaker ha desarrollado el sistema de doble depósito: dos depósitos idénticos, cada uno equipado con sensores de nivel, se llenan alternativamente y dosifican continuamente el producto mientras se prepara el otro depósito. Esto garantiza una producción ininterrumpida, incluso a alto rendimiento.
«Al seleccionar la tecnología de medición, uno de los criterios más importantes es la precisión necesaria para la calidad del producto final, así como su reproducibilidad a largo plazo», explica Alessandro Tallone. «Para las aplicaciones con unos elevados requisitos de precisión, los sensores radar de alto rendimiento o el radar de onda guiada son nuestra opción ideal».
VEGA suministra instrumentos preconfigurados que ya están optimizados para las aplicaciones específicas, de modo que, en planta, solo es necesario llenar los depósitos e iniciar la producción.
La opción de una calibración remota también es fundamental para Inkmaker. Dado que los sistemas están instalados en todo el mundo, la funcionalidad remota representa una gran ventaja, ya que los ajustes locales in situ implicarían grandes costes. La tecnología de medición de VEGA permite calibrar los sensores previamente, llevar a cabo autodiagnósticos y realizar ajustes de forma remota si es necesario.

Una medición precisa del nivel permite emitir alertas a tiempo y garantiza la continuidad del proceso, incluso con grandes cantidades de tinta.